domingo, 30 de septiembre de 2007

Hay golpes en la vida, tan fuertes...

Acabo de regresar de un viaje a París y muchas cosas han cambiado en Madrid, desde que me fui.

Antes de irme, por ejemplo, estaba enferma y ahora, después de pasar semanas haciéndome pruebas de todo tipo, veo que Público ya está en la calle y que no me gusta, que me perdí la lluvia de La Noche en Blanco, que ayer solamente se hablaba del Plan Ibarretxe, que el río de Manrique sigue su curso y que ha subido el pan...

También hay golpes en la vida, tan fuertes, que no han cambiado nada. En mi edificio, los chinos de la tienda de alimentación continúan igual de encantadores, Vanessa, mi vecina del 4.º, pesa como 30 kilos (a pesar de que le prohibieron adelgazar), el cartero nunca llama a la puerta de doña Ana, una anciana que vive en el bajo B, y Roberto, anoche a eso de las tres de la madrugada, volvió a pegar a Laura, su esposa...

No sé, pero siempre que me llama la muerte pienso en Vallejo.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Vallejo es el poeta más grande. Una puede coger un poema suyo y hacerlo suyo, mío, digo:

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París y no me corro
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Y como sé que llovió en Madrid el sábado, que cayó sobre Madrid un aguacero, me asomo a la ventana de mi habitación a ver quién pasa.

Me gusta mirar la lluvia, leyendo a Vallejo, Unica Zürn... ¡Qué se yo!... ¡Yo no sé! (Nombro a estos porque son los libros que estaba leyendo antes de caer enferma).

También me gusta hacerme ilusiones pensando en que siempre voy a ser INMORTAL, que gracias a mis superpoderes que un admirador ha descubierto, podré vivir eternamente para cuidar no sólo de mí, sino de la alimentación de Vanessa, de escribirle cartas a doña Ana y darle yo una paliza a Roberto, para que sepa qué es el amor...

Yo sé que los heraldos negros son pocos, pero son... abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Porque sé que voy a morir y que no podré cuidar de nadie, ni siquiera de mí... Esos heraldos negros, esos golpes tan fuertes

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

¡El amor...! ¿Qué significa exactamente?
Esta tarde pienso llamar a mi novio, el escritor de la máquina Olivetti, y le pienso contar la verdad.

Sé que no me ha llamado porque no hay ningún mensaje suyo en el contestador.

Sé que no me ha echado de menos porque no había una nota suya bajo el felpudo, bajo la puerta, en el buzón...

Sé que no me quiere y ahora necesito saber que me quiere, aunque no me quiera, necesito que me hable y me abrace, aunque no llueva ni lea a Virginia Woolf, ni a Unica Zürn, ni a Alfonsina Storni, ni a Silvia Plath...

Ni a Vallejo.

Muchas cosas han cambiado desde que me fui de Madrid el día 16 de septiembre del 2007 y entré en el hospital de París, desde que leí a Vallejo por primera vez con doce años y ese poema suyo que termina

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

Y ¿tú lo sabes? ¿Puedes tú acompañarme hoy, en este momento que no llueve, que estoy sola?

sábado, 15 de septiembre de 2007

Resumen semanal

-¡Menudo catarro! -dijo ella.

-¿Te encuentras mejor? -dijo él.

-¿Mejor? Una nunca está mejor. Sobrevive simplemente.

-¿Y qué has hecho estos días?

-Sudar en la cama con el termómetro en la boca y leer los periódicos.

-¿Has leído "El Público"?

-No, ese aún no ha salido. He leído "El País", "El Mundo", "ABC", "La Razón", "La Vanguardia", ya sabes, los de siempre...

-¿Puedes hacerme un resumen de la semana?

-Lo puedo intentar...

1. Irak seguirá estando como estuvo después del Trío de las Azores...

2. Que el gobierno estudia crear un fondo de ayudas a cuenta para amenazados por deshaucio...

3. La cara de Imaz...

4. Los pasamontañas de los catalanes que quemaron la fotografías de los Reyes de España...

5. Que el caso de la niña Madeleine parece un cuento de ciencia ficción...

6. El nuevo disco de Calamaro, ¡por fin!

Un amigo me envió un collage de la cara de Bush hecha con imágenes pornográficas.

¿Es pornográfico Bush?

A ver si localizáis a Nacho Vidal.

A mí se me ocurren muchas otras noticias de esta semana, pero ¿a ti?

martes, 11 de septiembre de 2007

Todos nos parecemos a alguien

Hoy me he enterado del fallecimiento de La Mala, no Rodríguez (ésta hace Rap), sino La Otra, aquella que con su glamuroso pelo hizo temblar América.


Lo más llamativo, al menos, lo que a mí me ha parecido más llamativo, es que fuese la primera mujer de Ronald Reagan.




He hecho mis sumas y restas y me he dado cuenta de que Reagan fue el abuelo malo, el abuelo que ninguno de nosotros quisiéramos tener algún día, ergo, Ella, La Mala, no la Rodríguez, sino La Otra, la innombrable, es la abuela que tampoco quisiéramos tener algún día. Son parecidos razonables. Estos también se parecen un poco, ¿verdad?



También alguien verá cierto parecido físico entre Ella, La Mala, no la Rodríguez, sino La Otra, y nuestra Vicepresidenta, un parecido físico que puede hacercarse al moral para algunos, no para todos... ¿Qué pensará la Vicepresidenta de esto?




Yo, como mujer, estoy de acuerdo en que ejercer el poder desde la sombra es como echar un polvo a distancia, nos vemos las caras, vía web, TV, VHS, etc., pero ¿se tocan los cuerpos? No sé si he querido decir lo que he escrito o averiguo lo que invento.
Pienso que Ella, ese ángel chino (en esta última definición está el inicio de su nombre y de su apellido, respectivamente: amado lector malherido, recuerda que Ella, La Mala, no la Rodríguez, sino La Otra, es innombrable), era muy humana, porque después de ver Gran Hermano durante ¿10 años ya? comprobamos los-las espectadores-espectadoras que no hay demasiada distancia entre los participantes, nosotros y Ella, La Mala, no la Rodríguez, sino La Otra.

Resulta que desde el sillón se aprecian todos los errores humanos que traemos con nosotros desde la Historia. Ella era una actriz que no nos caía simpática, pero tenía su lado humano, tenebroso, malvado, casi bizco. Y alguien, con tanto parecido, se podría asustar, ¿a que sí?


Ansar se parece a Charlot, Reagan al panadero de mi barrio, la Vicepresidenta se tira un aire a Ángela Chanin, mientras que ZP a Mr. Bean, yo creo que a mí misma (soy ególatra), Gran Hermano a nosotros, y Rajoy, ¿a quién se parece Rajoy? ¿Y tú a quién te pareces tú?

jueves, 6 de septiembre de 2007

Me acuerdo de...

Hoy me he despertado sin memoria, le ocurre a mucha gente. Ayer me acosté temprano, después de trabajar hasta tarde. Estaba tan cansada que apenas pude llegar a mi casa. Pero lo hice.

Algunas veces leo en los periódicos que esto sucede con facilidad. La gente se acuesta temprano y, sin fuerza, deja la mente en blanco y por la mañana la memoria ha desaperecido. La noche se la come.

No he ido a trabajar porque no recordaba dónde estaba mi trabajo. No he desayunado porque tampoco recordaba si tomaba Cola-Cao o café, y no está bien serle infiel a la memoria, aunque sea de forma inconsciente.

He estado deambulando por ahí.

A las cinco de la tarde he regresado a mi casa y he encendido el ordenador. ¿Habrá algo en internet contra lamalamemoria?, me he preguntado a mí misma.

Buscando buscando he dado con esto:

"Cómo conseguí incrementar mi memoria un ¡700%! en menos de dos semanas"

¿Curioso, eh? Pues no está todo ahí. Más abajo seguí leyendo:

¿En qué se basa el Método Megamemoria?: Abandona la idea del “esfuerzo por aprender”.

¡Toma ya!

El caso no dejó de interesarme. Al contrario, comencé a recordar. Bajé a la farmacia de mi barrio, que es un librero con pinta de farmacéutico. Sus libros me han curado de varias depresiones. A veces la literatura tiene sus cosas, a veces otras, pero casi siempre es como un fármaco, como una droga.

- Hola, Gregorio ¿tienes algo para mí?

- Veamos -dice-, ¿qué problema tienes?

- No sé, no recuerdo nada; es como si hubiera perdido la memoria.

- ¡Aja! -exclama-. Tú necesitas esto.

Mete la mano en un montón de libros y saca uno de color blanco con una franja de color granate.

- Me acuerdo -dice-, de Perec.

No sabía que el autor de Una lágrima cayó en la arena hubiera publicado un libro. Él me corrije.

- Ácrata, qué ingenua eres. Éste es francés y se llama Georges, Georges Perec.

El libro es este:





Subo a casa y, tumbada en la cama, como si contara ovejas, comienzo a leer:

Me acuerdo de...

Me acuerdo de...

Me acuerdo de...

Me acuerdo de...

Me acuerdo de...

Me acuerdo de...

Me acuerdo de...

................................................................................................

Y, tú, ¿de qué te acuerdas?

lunes, 3 de septiembre de 2007

Relaciones de pareja

Mi novio, el de ahora, dice que es escritor.

Piensa que un escritor para ser bueno, de verdad, no debe publicar nada mientras está vivo.

La publicación es mejor dejársela a la posteridad para que un día, no sé quién, pienso, alguien encuentre la carpeta perdida de X, como le sucedió a Pavesse, y que se publique.

Pero yo le digo que es mejor publicar viviendo que no publicar nada. Esto es lo mismo que estar muerto.

¡Tiene cada cosa! El otro día fui a verle a casa, a la suya, un piso casi sin muebles, con libros, muchos libros y revistas, y le dije que me había hecho un blog.

-Muy bien -me dijo-, así me gusta, pequeña.

Y encendió el televisor.

Creo que no se enteró de nada. Vive escondido en ese piso de La Latina, escribiendo desde hace años, dice, su Hombre sin atributos, su Ulises, su Verdes valles, colinas rojas, su Quijote, su Hoguera de las vanidades, en suma, su Condena.

Encima de todo, escribe a máquina. Está convencido de su éxito futuro, por lo que argumenta su excusa de utilizar un artefacto tan anticuado y con el que se pierde tanto tiempo, diciendo que nuestros nietos podrán vivir de las rentas que les genere un manuscrito del siglo XXI.

-Pero ¿tú no sabes lo que le sucedió a García Márquez con el manuscrito de Cien años de soledad?

-No, ¿qué paso?

No se entera de nada.

Al final, seguro que se le seca el cerebro.

Pensé que después de mi relación con el poeta y con la vigilante de seguridad lo había visto todo, pero no.

Esta es su máquina, se la tiré (la foto) el otro día con el móvil.





Mi novio escribe a máquina, yo a ordenador, mi abuelo utilizaba un lapicero y hojas de libreta, tú, futuro escritor o escritora, ¿cómo te lo montas para alcanzar la posteridad? ¿Cómo te lo montas con tu pareja?

viernes, 31 de agosto de 2007

Estar como El jueves, siempre en medio.

Hoy es viernes, y ayer, si no escuché mal, El jueves, la revista que sale los miércoles, no tendrá que ir a la cárcel.

Qué bien, a mí el jueves tampoco me gusta, prefiero otro día de la semana, más que nada porque no quiero estorbar, estar en medio.

Y yo, que algo sé de estas cosas por lo que oigo en la calle, sé que estar como el jueves en una cárcel te puede traer muchos problemas, aunque sea catalana.

¿Por qué razón si atentaron contra la monarquía?

Al parecer, atentar contra Ella no es un problema si no atentas contra su trabajo, y Ellos no estaban trabajando cuando El jueves decidió atentar contra ellos.

Tanto atentar vais a pensar que soy como Zaplana en el 11M, ¿no? Pues no, la ETA no ha sido esta vez...

Hombre, yo miro la portada y los veo así, en esa portura tan mediterránea y, la verdad, no parece que trabajen, no hay movimiento. Ahora bien, de trabajar trabajar, ¿quién crees que trabaja, es decir, quién cobra por trabajar?

A mí, como mujer, prefiero ser yo la que paga.

Os cuelgo la portada, por si la memoria falla y no conocéis la postura:






¿Y a ti, cibernauta, te gusta pagar o que te paguen?

martes, 28 de agosto de 2007

Lo que Umbral leía

Hoy ha fallecido Umbral, bueno, es un decir, hoy se ha certificado su muerte.


A todos nos llega la hora, ¡qué le vamos a hacer!, y surge el misterio por lo que fuimos.


¿Fuimos buenos? ¿Iremos al cielo? ¿Nos confesamos antes de...?


A mí me gustaría morir en el agua como Alfonsina Storni y que luego compusieran una canción en mi honor.


¿Quién tendrá huevos a componer una elegía por Francsco Umbral, el escritor de Madrid? ¿Sabina tal vez?


Sus novelas me hicieron pasar muy buenos momentos: Mortal y rosa, Las señoritas de Avignon, Las ninfas...


Sus columnas no, eran muy malas. Tan sólo una frase salvaría: "Todos los tangas son el mismo tanga, como dijo el poeta de la rosa".


Él aportó los mejores momentos que ha dado la televisión en España.


Y me pregunto, ¿qué leía Umbral para ser como era? Esto leía:


¿Y tú, qué lees para ser como eres?

domingo, 26 de agosto de 2007

Fin de mes

Cinco años estudiando una carrera en la Universidad, dale que te pego, frotando sin parar los codos con las mesas para, al final, tener que fregar suelos.

A otros los llaman mileuristas, esos que no llegan a fin de mes porque no pueden pagar los setecientos euros de alquiler de la casa que comparten con otros tres jóvenes independentistas (¿he dicho terroristas?), las facturas del gas, agua, luz, teléfono...

¿Para qué querremos los jóvenes de hoy día el móvil si no nos llega ni para pipas?

¿Para qué sirvieron mis sobresalientes? ¿Para qué mi madre colgó la orla en la pared del dormitorio, orgullosa ella como estaba?

¿Internet? ¡Estos jóvenes! Si no les llega ni para tabaco deberían darlo de baja, cortar la línea.

Bueno, que NO LLEGO A FIN DE MES (por insistir en algo viejo, ya usado otras veces), que necesitaré un préstamo para ir de vacaciones en septiembre.

¡Ah!, y no hemos hablado de la comida... ¿Que qué como? Nada. Mierda.


Este lo tiene muy claro, ¿y tú mileurista?